Putin & Medvédev, Danilo & Leonel

Por: José Manuel Castillo Betances Embajador Dominicano en Moscú

En la más recién entrevista del líder ruso Vladimir Putin con el prestigioso medio Financial Time, en el marco de la cumbre del G20, en la ciudad de Osaka, Japón, se le preguntó sobre la sucesión, y contestó que “desde el año 2000 he estado pensando en eso, pero debe el pueblo ruso decidirlo”.

Es precisamente desde el segundo periodo de su mandato que el líder del pueblo ruso, Putin, ha venido alternando el poder con el actual primer ministro Dmitri Medvédev, un político avezado, inteligente y muy dedicado a sus gestiones administrativas.

Su primera presidencia surge en una época en que Putin tuvo que enfrentar serias dificultades propias de una guerra y el terrorismo. Y aunque hubo divergencias respecto a su enfoque de políticas de seguridad, posterior a los adversos acontecimientos, la aceptación del pueblo alcanzó más de un 80%. Así, emprendió una extraordinaria jornada de reorganización de todo el sistema jurisprudencial llegando a unificar las normas jurídicas en toda la Federación de Rusia, el país más extenso del universo conformado por 21 repúblicas con 83 divisiones administrativas en un vasto territorio de 17 millones de KM2..

La era de Putin ha marcado sin duda alguna, una verdadera revolución económica, científica y social en la tierra de Pedro el Grande, el emperador que abrió la puerta de Rusia a la civilización y al mundo industrializado; ingenioso creador, quien desde un pantano edificó una de la ciudades más bella que ojos humanos hayan visto, San Petersburgo, la Venecia del norte.

Desde un principio su administración se caracterizó por alcanzar un crecimiento económico exponencial de un 70% en su PIB y una reducción espectacular de la galopante inflación que consumía al país, así como una notable mejora de los índices de pobreza, por lo que, la nueva imagen del gobierno le facilitó una re postulación en 2004 con un respaldo inigualable de 71,31% de los votos emitidos.

El país logro reducciones extraordinarias en su deuda con la banca privada internacional, pasando de una deuda que representaba en el 1999 un 96% del PIB a un 7,5% del PIB en la actualidad, con reservas internacionales del orden de 482 mil 610 millones de dólares, para un superávit de la cuenta corriente de 3,4% del PIB y un nivel de inflación de menos del 5.1% en 2019.

Es así como Rusia que había sufrido en los años noventa una recesión solo comparable con la gran depresión mundial de 1930, por su excelente desempeño y fortalecimiento de su PIB ha logrado reconquistar su posición de gran potencia económica, alcanzando la 7mo posición económica mundial y llegando a ser parte del G8, membrecía que provisionalmente ha cesado por el conflicto con Ucrania sobre Crimea.

Putin en el 2008, al no poder presentarse a un tercer mandato por no estar permitido en la Constitución Rusa, impulsó la candidatura del entonces viceprimer ministro Dmitri Medvédev en las presidenciales de 2008, el cual ganó las elecciones. Putin fue acogido entonces por la Duma como primer ministro.

GESTION EXITOSA

Siendo gran admirador de Pedro el Grande, el líder ruso Putin no podía hacer otra cosa, que no fuese enfocar toda su energía e intelecto, para levantar a la legendaria Rusia del abismo donde se encontraba al momento de asumir formalmente su mandato en el año 2000. Devolverle la grandeza y el orgullo a Rusia ha sido su magnífica estrategia que ha sabido lograr con éxitos muy notables.

Los indicadores económicos y sociales de aquella época del caos contrastan grandemente con la Rusia de hoy. En aquella época 1996 la economía exhibía una tasa negativa de crecimiento, menos un 6.9%; la economía no solo no crecía, sino que decrecía, la inflación alcanzó niveles inimaginable de un 84%, el PIB per cápita cayó por debajo de los 5 mil dólares, los indicadores industriales descendieron por debajo de un 25%, y la tasa de desempleo rondaba el 40%, generándose un caos en el sector laboral.

La falta de estímulos hacia añico la esperanza de un pueblo, cuando el líder ruso, Putin asume su mandato abriendo una nueva perspectiva de desarrollo para su adorada Rusia. Hoy ante una población en capacidad laboral de 76 millones, se registran 3,5 millones sin empleos, para una tasa de 4,6%, la más baja en los últimos años no solo en Rusia, sino en casi toda Europa.

Hoy Rusia ha vuelto al escenario con los músculos de un coloso, de un país con un pueblo que ha dado un gran salto y que avanza firmemente hacia el primer mundo, habiendo reconquistado el respeto mundial que históricamente exhibió en sus mejores tiempos.

Una característica importante que tuvo el primer gobierno del líder ruso fue respetar a los ex dignatarios de la nación eslava, emitiendo su primer decreto dando garantías a los ex presidentes, lo que incide en la armonía y sosiego de la sociedad. No se trata de impunidad, se trata de que los mandatarios en un alto porcentaje desconocen las acciones de corrupción de sus colaboradores.

Bajo el liderazgo de Putin, Rusia resurge como una bandera moral en el mundo, siendo una pieza clave en el tablero mundial, para la conquista de la paz en la faz de la tierra. Pero la clave en todo esto ha sido la unidad del liderazgo que gobierna Rusia y de un pueblo que avanza refrendando la confianza a su partido Rusia Unidad.

REPUBLICA DOMINICANA

Guardando la abismal distancia y diferencia político-económica entre Rusia y República Dominicana, (RD), y sin intención de compararlas en absoluto.

Sin embargo, en lo que respecta al mecanismo de alternabilidad del poder y la época en que se inicia la carrera por el rescate país, podríamos estar frente a un paralelismo. En RD, precisamente en el último tramo de la década de los 90 asume el poder el Partido de la Liberación Dominicana, bajo el liderazgo de Leonel Fernández, habiendo realizado una gestión de notables avances en materia de crecimiento económico y mejora de los indicadores sociales y de imagen país en el escenario internacional, cuyo mandato con una interrupción se extendió hasta el año 2012, y que permitió que la República dejara atrás una era de bajo crecimiento, de inflación galopante e indicadores sociales de alta indigencia.

A raíz del año 2012 hasta la fecha la administración del país ha estado bajo el liderazgo de Danilo Medina, quien con su ingenio le ha dado continuidad a la política de Estado, consolidando y profundizado una política de desarrollo que ha permitido que la RD pase a ser líder en la región en materia de crecimiento económico, convirtiéndose en una potencia turística en la región y líder en Centroamérica y el Cribe en Inversión Extranjera Directa, y uno de los poco países en el mundo cuya producción agropecuaria le permite cubrir su demanda interna en un 85%.

Una característica importante del actual mandatario Danilo Medina, es que al margen del sonido de los tambores reeleccionista se ha mantenido ecuánime y bien enfocado en gobernar, lo que genera confianza y seguridad en beneficio de la buena gobernanza. Ello ha hecho posible que comparta con otros líderes mundiales la primacía en la simpatía de los pueblos.

EL PORVENIR

La estabilidad económica y política y la certidumbre ante el porvenir de la cual ha gozado el país en los últimos veinte años, tiene también un denominador común, el beneplácito depositado por su pueblo y la unidad del partido de gobierno, vale decir “la unidad del PLD”. Lo cual, no significa que no existan divergencias de criterios en el manejo de las cosas públicas, no obstante consta un interés expreso de no permitir que las contradicciones naturales, propias de las relaciones entre seres humanos se tornen antagónicas, haciendo la unidad insalvable.

El tiempo como buen labrador de la historia, da cuenta en más de tres décadas de la existencia de los grandes aportes que la obra maestra del más insigne patriota dominicano del siglo XX, Juan Bosch, ha abonado al desarrollo integral de la República y el pueblo dominicano.

La historia acompaña a los discípulos más aventajados del Maestro Juan Bosch, Leonel Fernández y Danilo Medina. A ellos le ha tocado levantar la obra que el noble maestro había iniciado en la década de los 60, cuando un oprobioso golpe de Estado truncó la esperanza de ver desarrollarse un estado de derecho inspirado en los valores éticos y morales del primer gobierno verdaderamente democrático desde la fundación de la República Dominicana.

Danilo Medina y Leonel Fernández consagrados a la obra cumbre del Maestro, erigidos como los celadores del templo y depositarios de la unidad del PLD. A ellos, por su estatura política que trasciende más allá de la frontera de la Patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón, y su digna actitud ante la vida y ante la magna obra del integro Maestro, les corresponde verse ante la historia.

El momento requiere reconfirmar el compromiso político ante la nación y ante la historia. No se debe subestimar que las contradicciones se han ido agudizando y con ello puede brotar un matiz antagónico que impida un gran consenso, para dar respuesta a la crisis de unidad, sin la cual no es posible la victoria.

PACTO POR LA UNIDAD

Por consiguiente, debemos auxiliarnos en una gestión de alto nivel, que procure un gran pacto por la unidad, una salida eclética que pondere las visiones políticas de ambos liderazgo. En principio, es de sabio constituir una comisión de dirigentes de los que han sostenido una postura de equilibrio y armonía, como nuestro Secretario General, Reinaldo Pared Pérez, Euclides Gutiérrez Feliz, Ramón Monchy Fadul y Cesar Pina Toribio, entre otros dirigentes políticos que gocen de la confianza de ambos líderes y que puedan aportar a la causa mayor, la unidad del PLD.

La experiencia referida al principio sobre la alternancia consensuada del poder, nos ayuda a comprender y a servirnos de la mejor fórmula, para la retención del gobierno del PLD y que este pueda continuar sirviendo a la causa del progreso y engrandecimiento del pueblo dominicano. Ante la escasez de valores y activos políticos de la prestancia y estatura de Danilo Medina y Leonel Fernández, un país en proceso de construcción no se puede dar el lujo de prescindir de sus nobles aportes al desarrollo de la nación.

“Nunca es más oscura la noche que cuando va amanecer”. Es posible que este tocando a la puerta el momento cumbre para que el PLD redimensione su gran obra y en consenso con sus aliados progresistas promueva un plan nacional de desarrollo que posibilite dar el gran salto y coloque a la nación en la ruta de entrada a la cuarta revolución industrial, que promueva un cambio en la estructura productiva, para dejar atrás el subdesarrollo, la pobreza y los suburbios donde la gente no vive, sino que agoniza. ¡Una nueva era donde se clone el nuevo modelo habitacional de la barquita en todo el litoral nacional!, pasándole rodillo a los barrios miserables y sobre sus cimientos construir barrios decentes para el pueblo.

El Maestro nace con su obra cumbre. Si ella perdura más allá de su existencia, entonces, hay Juan Bosch. Celebremos la unidad del PLD, para que nunca se calle el cantor.

embajadorcastillo@gmail.com

Autor: Ramón Bierd Henríquez

Periodista

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